Hay señorita... usted tan tranquila en sus aposentos dormida y yo aquí, como una idiota frustrada pensando en tus labios... carajo, se que en este momento sobre de ti osa de estar tu cobija, que ganas de ser por lo menos una fibra de esa cobija sobre de ti que rosa tu piel... poder brindarte calor y poder hacerte descansar tranquilamente, mejor que a como estas en este momento, sólo espero que la luz tenue que entra a tu habitación está noche, sea mi confidente más cercano y lleve consigo un te quiero hasta tu oído y un tierno beso en tu mejilla, para recordarte con esos humildes presentes que aquí tienes a tu depravada, escribiendo cosas cursis a las tres de la mañana por culpa de la luz... no de la que entra por mi ventana o la del módem, si no la luz de esos dos luceros que usted lleva como ojos, benditas par de perlas tan hermosas que me cautivaron justo después de que usted se retiró los lentes, ¿Y sabes que es la jopida parte más jodida del caso? Aún los recuerdo y sigo sintiendo lo mismo.
-22/06/18
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